EL DOMICILIO SE VOLVIÓ UNA OBLIGACIÓN, YA NO ES UN VALOR AGREGADO

Uno de los tantos cambios   que nos ha traído la pandemia de la Covid 19 a nuestra cotidianidad, es sin duda los planes de salir a comer como antes.  Tenemos en el recuerdo plazoletas de centros comerciales llenas, zonas de la ciudad en donde la variedad de restaurantes era un deleite para los sentidos y esas visitas a restaurantes, bares, clubes y parques que se convertían en todo un gran plan de integración familiar, romántico o incluso propio de neosolteros.

Al llegar los protocolos Covid a nuestras vidas, como el hecho de tener que mantener una distancia de cuidado con otro ser humano para evitar riesgo de contagio, hizo que este tipo de planes desaparecieran. Mientras tanto, nos confinaron a hacer de nuestra casa, un lugar de refugio, pero también de esparcimiento.

El aislamiento, el distanciamiento y la bioseguridad, nos convocó a la cocina de nuestras casas, a sacar las ollas, el aceite; a vigilar el arroz y a probar que tan salado o no esta lo que nos vamos a comer.

 Se puede ver como una situación de ventaja, de aprovechamiento para aprender a ser autosuficientes y no dependientes. Incluso, para aprender a cocinar y darse el gusto de probar nuevos sabores, hechos con nuestras propias manos y mucho mejor, compartirlo con nuestros seres más cercanos. Pero…, siempre hay un, pero. Expertos e investigadores afirman que el ser humano es un animal de costumbres. ¿a qué nos lleva esto? esa sensación gastronómica que teníamos antes de la pandemia, con esas entrañables actividades como ir a plazas de comida, conocer nuevos restaurantes y comerdelicioso, se rehúsan a desaparecer.

Rápidamente los restaurantes volcaron sus estrategias a los domicilios y las herramientas que permiten el éxito en ventas.  Aquellos negocios que implementaron la tecnología como aliada para la administración de sus negocios, han visto cómo sus ventas se han mantenido y en algunos casos, han aumentado considerablemente.

El domicilio tuvo que instalarse para quedarse y con ello se implementaron novedades en el servicio. Los restaurantes mejoraron su presentación de envíos, aumentaron el personal de transporte de pedidos: adquirieron nuevas tecnologías para el monitoreo y control de su negocio y como era de esperarse, la gratuidad de los envíos terminó. Ahora cada pedido tiene sus costos obligatorios por domicilio.

Llevar cada pedido a los hogares, les permitió a los restaurantes innovar y así se empezó a construir una experiencia al cliente diferente.  Es así como estos negocios migraron a plataformas y/o sistemas administrativos digitales, permitiendo así un control mucho más amplio de sus negocios y así mismo, presentando un menú más detallado a cada cliente. Lo anterior abrió una ventana para un nuevo nicho de clientes con nuevas formas de interacción, generando respuestas positivas.

La tecnología impulsó nuevas tendencias, costumbres y modelos de negocio que llegaron para quedarse.  Por ejemplo, quedó atrás la registradora de códigos de venta, ahora se usa un sistema POS que proporciona al dueño un control mucho más detallado de las ventas, las compras, los insumos: el personal y los inventarios, permitiendo que el dueño disponga de la información de su negocio, desde cualquier dispositivo móvil y desde cualquier parte del mundo.

Deje que el software haga el trabajo… usted tome las decisiones.

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